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Escrito por José Luis Arranz Salas   
Martes, 02 de Febrero de 2010 12:06

Entre comillas porque es la clásica frase que decimos a los niños cuando se aferran a la bolsa de golosinas o de lápices de colores y no quieren que nadie se las toque. En un alarde de educadores le invitamos a compartir con otros niños cercanos con la frase que da título a mi artículo de hoy. Con Haití está ocurriendo algo parecido, el mundo se ha volcado en ayudar. Gobiernos, entidades, personajes famosos y sobre todos ciudadanos de a pie han aportado su granito de arena para la reconstrucción de un país que ya antes de la catástrofe era uno de los más pobres del planeta.

Una noticia, buena o mala, es noticia mientras los medios de comunicación les dedican espacio o tiempo. Todos recordamos el "angustioso " verano que hemos vivido plagado de noticias y opiniones sobre la gripe A. Aún cuando el famoso AH1N1 no creo que se haya esfumado, en cuando los medios de comunicación han dejado de dedicarle tiempo ya hablamos menos de la temida pandemia.

Con Haití puede pasar lo mismo. Pasan las semanas y Haití empieza a dejar portadas y cabeceras de informativos a noticias más actuales, con el peligro del olvido. Digo peligro porque el olvido de la desgracia implica el olvido de seguir ayudando a los más necesitados del planeta. Tenemos que ser conscientes, y crear conciencia, de que hay millones de personas en el mundo que pasan hambre todos los días, los 365 días del año. Esto nos debe tener en alerta permanente, no es sufienciente la empatía puntual tras una desgracia, hay que mirar más allá y recordar que mientras que muchos, gracias a Dios, disfrutamos a diario de 3 comidas abundantes otros malviven con la ilusión de no pasar otro día sin comer nada. Ellos también tienen derecho a una vida digna.

Ós animo a compartir con los demás (igual que le pedimos a los niños). Económicamente o con tu propio esfuerzo personal en un comedor social, por ejemplo. Piensa que ya no vale la escusa "es que el dinero muchas veces no llega". Hay organizaciones con la solvencia suficiente para estar seguros que llegar llega. Si además haces que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda, mejor que mejor.

 

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