| Creer en los milagros |
|
|
|
| Escrito por José Luis Arranz Ramos |
| Sábado, 03 de Abril de 2010 17:13 |
|
Hace algún tiempo, un medio de comunicación local publicaba en sus páginas una entrevista con una cantante de cuarta fila –quiero decir, desconocida casi por completo y con poco tirón de estilo y de voz- que señalaba tras una de las preguntas del periodista que “creeré en milagros cuando yo comparta escenario con... (y aquí el nombre de una famosa cantante internacional)”. ¡Pobre ilusa! Que estrecha de miras debe ser en su vida cotidiana y profesional, cuando demuestra con esa respuesta que no ve más allá de sus narices. Porque milagros los hay todos los días y para todo el mundo sea creyente, ateo, o agnóstico. Milagro es poder sentir cada mañana la caricia de Dios en el rostro en forma de rayos de sol que se renuevan para darnos calor, alegría y vida. Milagro es sentir que un desconocido nos saluda con un “buenos días” a la par que nos ofrece una sonrisa. Milagro es ver crecer las flores, notar cómo se evapora el rocío que ha caído durante la noche, tener buenos amigos con los que compartir fe y esperanza, ver correr a un pequeñuelo en su primera escapada de las manos de su madre, volver a sentir el hálito de vida que representa el aire fresco que azota tu cara, sentir el tierno beso sin dobleces de una madre, saberse querido por cómo eres y no por lo que tienes, elevar los ojos al cielo en busca de amparo y sentirte amparado... Y milagro es que cada uno de nosotros podamos disfrutar de todos ellos porque Dios nos permite cada mañana volver a abrir los ojos y sentirnos parte importante del programa de la Creación. Hay tantos milagros diarios, tantos y de tantas clases, que me parece incomprensible que todavía se busque un motivo especial para creer en los milagros, y nos preocupemos por no ver los que suceden cada día a nuestro alrededor. Pero también Milagro es tener fe y ésto es solo un don de Dios. Ahí puede estar el problema. |






