| No perdamos la esencia |
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| Escrito por José Luis Arranz Salas |
| Domingo, 29 de Enero de 2012 20:12 |
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Hace unos días me llegaba a través de mi mujer la historia de la anecdótica boda de unos amigos. Nada más escucharla sentí que habían conseguido algo para mí muy importante y que mucha veces desechamos por diferentes razones... habían conseguido mantener contra toda opinión la esencia, en este caso de su boda. Erase una vez una pareja de jóvenes que se conocieron, se gustaron, empezaron a salir... que os voy a contar... pues eso que un día decidieron casarse. Fueron a la Iglesia para pedir fecha, reservaron el restaurante donde celebrarlo... crecían el número de invitados, muchos de ellos provenientes de compromisos... Me diréis, ¿cómo en todas las bodas, no? ¿qué tiene de especial? Dejadme seguir. Toda esta vorágine empezó a incomodar al novio... la celebración se les estaba escapando de las manos y ellos no querían ese festín que la familia pretendía celebrar. Así que convenció a la novia... anularon restaurante, anularon Iglesia y junto a dos amigos de plena confianza se fueron un día cualquiera (bueno, para ello dejó de ser un día cualquiera) al juzgado y se casaron. Comieron los cuatro juntos... y si, fueron felices (de verdad, a su gusto) y comieron perdices (o lubina al horno que a los que le gusta el pescado dicen que está muy buena con sus patatitas y todo). Unos días después informaron a la familia de que ya eran marido y mujer. Y aquí va el título, no perdamos la esencia. Tenemos que vivir nuestra vida, a nuestra manera, a nuestro gusto... y olvidarnos del peso social que a veces nos aplasta a golpe de tradicionalismo u opulencia. Nos pasamos gran parte de nuestra vida haciendo las cosas que los demás, que la sociedad quieren que hagamos, pero aparcando las nuestras. Rompamos con ese esquema y sintámonos en el derecho de hacer lo que nos de la gana. Enhorabuena pareja. |







Comentarios
Gracias Susana por tu comentario.
Besos.
Tienes razón, en parte. Si que es cierto que la sociedad nos marca a veces demasiado, que perdemos el norte de lo que queremos y nos dejamos influenciar. Que deberíamos vivir con mas soltura, tranquilidad, disfrutando de los buenos momentos ... pero hay unas obligaciones, unos trabajos, incluso una familia a la que se le debe un respeto.
A mi no me gustaría que mi hija se casara sin que yo estuviera presente. Si no quiere una mega boda, que lo diga. Pero su felicidad es la mia. Y verla feliz al unirse a quien ella quiere no tiene precio.
El amor incondicional a un hijo debería ser suficiente para respetar sus deseos, en lugar de los mios.
Mas que hacer lo que nos dé la gana, yo diría actuar en consecuencia. Antetodo un respeto hacia los demas: familia, amigos, compañeros, ...
Un beso y una sonrisa.
Elisabeth a mi tampoco me gustaría que mis hijas se casasen sin avisarme, y pienso que tu misma has dado la clave cuando dices "El amor incondicional a un hijo debería ser suficiente para respetar sus deseos, en lugar de los mios". Totalmente de acuerdo, pero muchos padres se dejan llevar por sus deseos (quizás como el caso de esta pareja) y no reparan en que como dice Jean-Marc una boda es una cosa de dos.
Gracias también por tu comentario y nos seguimos leyendo por aquí o por el popular blog del Soltero Sensible (elsolterosensi ble.lacoctelera.net)
Besos y sonrisas.
Si mi hija me dice: me voy a casar y solo me llevo al novio/a (importante tener con quien casarse, jaja) y a dos testigos, pues por muy mal que me sepa supongo que le desearé lo mejor y deberé aceptarlo.
Pero que lo haga a escondidas para evitar la mega boda, ya no me parece tan bien.
Quien me conoce sabe que me gusta hablarlo todo, creo que es la mejor forma de entenderse con el prójimo. Incluso tengo un amigo con el que suelo discutir hasta la saciedad, aunque después no podemos evitar hacer las paces.
De todas formas JMarc, aunque sea cosa de dos, se puede acudir a un juzgado con las personas que realmente te quieren (no necesariamente familia carnal), casarse y después cada uno a su casa.
No creo que sea cuestión de debilidad ante la presión sociedad, sinó una deferencia y respeto hacia los que nos quieren.
Mas besos y sonrisas ... que son gratis.
Y estoy de acuerdo... hablando se entiende la gente... ¿o no? Cada situación supongo que es única.
Pues más besos y sonrisas.