Sharenting: Niños con pasado digital

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Los que ya tenemos cierto edad vivimos una niñez sin cámaras digitales ni teléfonos móviles. El protocolo de nuestro momento analógico era distinto. Nuestras fotografías se pensaban dos veces porque después tocaba sacar la cartera. Al completar las 12, 24 ó 36 fotos del carrete tocaba llevarlo al laboratorio, esperar y pagar. Esas fotos en papel pasaban a formar parte del álbum de turno que veíamos a modo de recuerdo en familia, con amigos cercanos, no mucho más.

Llegaron la era digital, las redes sociales y todo cambió. Esto ha hecho que seamos las primeras generaciones que exponemos a nuestros hijos desde antes del minuto uno en redes sociales. Así puedes ver a los hijos de antiguos compañeros de colegio, de trabajo, vecinos o incluso desconocidos. No soy el primero que afirma que lo que se publica en Internet se queda para siempre en Internet.

Niños en redes socialesEsta tendencia a la exposición pública de nuestros hijos se llama sharenting (combinación de share (compartir) y parenting (crianza). Fue acuñada por primera vez en el año 2003 por el diario estadounidense The Wall Street Journal. Y el diccionario británico Collins la incluyó en sus páginas en 2016.

Todo este tema me lleva a una reflexión personal que me gustaría trasladaros. ¿Qué opinarán nuestros hijos en el futuro de la utilización digital que hemos hecho de ellos? ¿Qué sentirán cuando vean que esa foto que no les gusta no se puede eliminar de la red? ¿No tenéis ninguna foto de vuestra niñez que ahora veis con cierta vergüenza?

Que me disculpe mi buen amigo Juan Miguel Enamorado, psicólogo en Málaga, por meterse en su terreno. Pero pienso que tenemos un deseo irrefrenable de obtener reconocimiento, de crear una falta realidad. Digo falsa realidad porque, no es la primera vez que lo comento en redes sociales, sólo publicamos en redes las cosas que entendemos positivas y nunca las negativas. Compartimos selectivamente. Pero probablemente no hemos pensado que estamos vulnerando su privacidad, creando su identidad digital sin su permiso.

¿Es el precio por ser los primeros en utilizar una tecnología nueva, con pocos años de recorrido? Yo me apunto a pensar que si.

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