| Parque de las Ciencias de Granada |
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| Escrito por José Luis Arranz Salas |
| Viernes, 01 de Abril de 2011 10:10 |
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Una de las razones del viaje a Granada al que ya os hice referencia en mi artículo sobre el Hotel La Garapa hace unos días era visitar el Parque de las Ciencias. Todo el mundo me hablaba maravillas de su visita mucho más después de una ampliación que parece que tuvieron. Así que reservamos dos días para poder verlo con tranquilidad y lo más completo posible. Antes de nada vaya por delante que la visita es imprescindible para cualquier persona que tenga un mínimo amor a la ciencia, incluidos los niños... para los demás supongo que también. En mi caso me he dado cuenta que la base de conocimiento sobre física y química que tenía en los años 90 cuando visité su homónimo en La Coruña ha descendido drásticamente... pero bueno, esa es otra historia.
Empezamos por el mariposario donde no os niego pensaba que vería un montón de mariposas pegadas a un bonito cuadro y con su nombre debajo. La sorpresa fue mayúscula al ver como han recreado un microclima con mariposas vivas que revolotean a tu alrededor o incluso se posan encima tuya. Además nos enseñaron y explicaron como llegan las larvas al parque se clasifican en un curioso mueble donde continúan su proceso vital hasta nacer. Llamadme poco ambicioso, pero simplemente con esto la visita ya estaba para mi justificada. Con un soleado día esperamos pacientes a que comenzase el taller de rapaces en vuelo. Este tipo de actividad cada día es menos novedosa ya que las repiten en cualquier zoológico o similar pero aún así siempre vale la pena volver a disfrutar de la obra de Dios. En el Parque de las Ciencias hay que destacar que el taller no se fundamenta en el "show" de las aves simulando su entorno natural, sino que se trata de una clase (como las del colegio) de media hora de duración donde explican detalles interesantes de los hábitos de esas aves en la naturaleza. Igual que para los adultos fue interesante (para mí al menos) una exposición tan detallada tengo que reconocer que a los niños les llega a aburrir y lo se bien porque estaba rodeado por varios grupos de escolares. En el Edificio Péndulo de Foucault vimos aparte del famoso péndulo, que a mi me sigue sorprendiendo, diferentes salas donde explorar a veces con luces y sonidos que engañan a nuestro cerebro... y a veces con pequeños experimentos que seguro despiertan la curiosidad por la ciencia en los más pequeños. Por la limitación de edad del Planetario no pudimos visitarlo, otra vez será. Subida (en ascensor) a la Torre de Observación con vistas de la ciudad de Granada y la sierra... un laberinto... o algunos juegos con agua o sonidos conforman otra parte de los exteriores del parque. Ya en el edificio Macroscopio pudimos ver una interesante exposición sobre el cerebro humano, o el interesantísimo pabellón "viaje al cuerpo humano", una completísima sala llena de curiosidades y conocimiento. Descansar un poco (los adultos) en la sala "explora el desván del museo", una sala muy enfocada al entrenemiento de los más pequeños. Menor interés, para mi gusto, tenía el pabellón "Al-Andalus y la Ciencia" o la exposición temporal de "Animales de museo" (que me perdonen los taxidermistas, pero nunca me hicieron especial gracias los animales disecados)... ya que estoy con los lugares de menor interés, el edificiode los espacios naturales de andalucía en mi opinión se lleva el premio al interés cero. A la hora de almorzar se puede optar por un mejorable menú en el restaurante del parque (edificio Vía Láctea) o por cualquier rincón de las zonas exteriores incluida una gran carpa habilitada para esto. Esta posibilidad de llevar comida propia, los económicos precios de las entradas (6 € adultos y 5 € niños) y un bono anual que parece ser que existe no me extraña que haga de este parque un lugar de encuentro para los fines de semana de los granadinos. Para terminar, y recordando que al principio os aconsejé la visita y que mantengo mi consejo, mi mentalidad de "mistery shopper" me hace detallar algunos puntos mejorables del parque: - En la zona de mesas de madera para comer bajo las carpas podría ser interesante incluir mesas sin asientos para mejorar la facilidad de uso a los minusválidos en silla de ruedas. - Los recipientes para tirar basuras son generales. No se hace separación por tipos (papel, orgánicos, plásticos...). Yo al menos no vi ninguno con separadores. - La seguridad de los niños en ocasiones se ve comprometida (algunos objetos metálicos oxidados en los exteriores, el canal de agua del exterior en su mayor parte sin cubrir, las "gradas invisibles" desde la zona de juegos con arena junto al edificio Vía Láctea, los cristales de la torre de observación muy limpios pero sin ninguna marca de esas adhesivas indicando que existe el cristal). - Y curiosamente en el mundo del "prohibido no tocar" está prohibido tocar el piano que hay en la primera planta del edificio Macroscopio, aún cuando no existe advertencia alguna de la prohibición. ¡Quitadlo mejor! Siempre he defendido la cultura de la ciencia, el no pensar que el ser humano culto es sólo aquel que sabe de literatura o de arte. Lugares como este ayudan a que esa cultura de ciencias también se tenga en cuenta. Visitadlo. |







